Siria, Kobane y la población kurda

Bilha Calderón  

Lado B

Tras semanas de bloqueos y enfrentamientos, el ejército sirio informó que ha abierto un corredor humanitario hacia la ciudad de Kobane, ubicada en el norte de Siria, adonde un convoy de la ONU con ayuda vital ha sido enviado a partir del 25 de enero; así lo informaron agencia noticias y medios locales. La zona forma parte de la región de Rojava, de mayoría kurda, que es estratégicamente importante por su ubicación fronteriza, estando separada únicamente por la línea limítrofe con Turquía, y por su cercanía a rutas clave del norte sirio. Actualmente es un área densamente poblada por personas desplazadas a causa de la larga guerra civil siria, además de los recientes enfrentamientos.

Siria - Kobane

Las hostilidades registradas desde principios de este mes entre el gobierno sirio y fuerzas lideradas por los kurdos han provocado cambios en los apoyos externos y en los acuerdos existentes sobre el terreno, trastornando en pocas semanas la vida cotidiana de la población. El aumento de la violencia y los cercos de control sobre los pueblos de Rojava evidencian el carácter volátil de la reconfiguración del poder en Siria tras años de guerra civil.

Durante el último año, las fuerzas gubernamentales sirias han consolidado su control sobre amplias zonas del norte y este del país, tras la caída del régimen de Bashar al-Ásad en diciembre de 2024. Desde entonces Siria ha atravesado una compleja transición bajo la presidencia de Ahmed al-Sharaa, quien asumió el poder en enero de 2025 y estableció un gobierno de transición. 

Sin embargo, el proceso de reemplazar la era baazista mediante una constitución provisional y mecanismos de justicia transicional enfrenta importantes desafíos, entre ellos la fragmentación territorial, las tensiones con los kurdos, la reconstrucción económica y el riesgo de un resurgimiento del Estado Islámico. En este contexto, tras la retirada de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), coalición liderada por milicias kurdas que contaba con el respaldo de Estados Unidos, en varias regiones del país, las áreas autónomas kurdas han vuelto a un estado de inestabilidad

No obstante los acuerdos y negociaciones, el proceso de transferencia de control se ha desarrollado en un contexto de alta volatilidad. Este avance ha provocado un cambio significativo en el equilibrio territorial en Siria y, mientras ha contribuido al fortalecimiento de la autoridad del ahora presidente sirio Ahmed al-Sharaa frente a sus contrapartes occidentales, este ha generado mayores tensiones a ras de suelo

Se han registrado, por ejemplo, diferentes enfrentamientos entre las partes con rivalidades persistentes entre aliados circunstanciales, antes y después de los acuerdos de tregua. En este marco, en días recientes, el Ejército sirio denunció la fuga de varios combatientes del Estado Islámico (EI) de un centro de detención previamente administrado por las SDF en la ciudad oriental de Shaddadi, acusando a estas fuerzas kurdas de haber facilitado su liberación. Este episodio en particular subraya la fragilidad de la seguridad del país y el miedo a la reactivación de redes yihadistas en zonas en disputa. 

Sobre Daesh (EI) cabe destacar que pese a su derrota territorial en 2019, el Estado Islámico sigue representando una amenaza latente en Siria. La inestabilidad política, los vacíos de poder y el debilitamiento de las fuerzas sirias que lo combatieron inicialmente, han permitido al grupo islámico mantener células activas y capacidad de acción. A ello se suman las precarias condiciones en campos de detención como Al-Hol, la crisis humanitaria en el país y la disminución de la atención internacional, que son factores que crean un entorno propicio para su reorganización y eventual resurgimiento.

En perspectiva, podemos observar en los hechos relativos a Kobane elementos clave del conflicto sirio actual. Primeramente la consecuencia del declive de la influencia estadounidense indirecta en el terreno, provocando la pérdida de cohesión y control de las fuerzas kurdas, en diversas áreas del norte del país, que antes contaban con su apoyo. Podemos también ver la recentralización del poder por parte del Estado sirio que, tras la retirada de fuerzas kurdas de otras regiones del este del país, intenta restablecer control político, administrativo y militar sobre territorios autónomos, que habían funcionado bajo autogobierno de facto durante años. 

Esta situación, los vacíos de poder y cambios de control sobre regiones completas, está dejando a la población civil, tanto kurdos como de otros grupos afectados, quienes han sido desplazados ya por más de una década de inestabilidad, en un estado de indefensión y vulnerabilidad peligrosa. Mientras los nuevos dirigentes del país sirio caminan en un proceso complicado de transición de control, que no respeta los procesos de autonomía que los pueblos kurdos habían alcanzado hasta ahora, tambaleando así su legitimidad al interior del país.

Sin duda, es por ello que el llamado internacional a la solidaridad con el pueblo kurdo está llevando a la movilización social en diferentes ciudades europeas, así como colectivos internacionales en todas partes del mundo, tal como describe Alessia Dro´ en su texto. Con ello, alertando a la movilización social en defensa del pueblo kurdo, de sus comunidades autónomas y de los derechos que en ellas han conquistado. La protesta, de donde venga, ayuda a romper el silencio y la ceguera que existe sobre los pueblos autónomos que, en Siria y en el exilio, han luchado por décadas por su modo de vida, sus pueblos, sus lenguas y tradiciones. Los pueblos kurdos del mundo necesitan ser vistos, entendidos y apoyados desde pueblos donde también, cada tanto, el silencio mata de desinformación y apatía.

Publicado en: LadoB

Link original: https://www.ladobe.com.mx/2026/01/siria-kobane-y-la-poblacion-kurda/

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