Gaza: Cese de fuego con antorcha en mano

Bilha Calderón  

A mediados de enero de 2025, cuando comenzó a hablarse de un acuerdo de cese al fuego en Gaza, Hashem de 19 años, aguardaba con esperanza que se llegara a una resolución y se hiciera evidente el fin del bombardeo israelí. “La pesadilla ha terminado” escribió el joven a Lado B, “Los días difíciles han terminado. Sólo quedan unas pocas noches para dormir, poner la cabeza sobre la almohada y tener la tranquilidad de que despertaremos a la mañana siguiente”. Sus palabras retratan los deseos de cientos de miles que han sobrevivido a la guerra y quienes ahora añoran poder volver a sus casas, aunque las saben destruidas, o quienes quieren salir de la Franja a buscar refugio y asistencia médica.

Lado B

Tras 15 meses de negociaciones fallidas, Israel y Hamas llegaron a un acuerdo de cese de fuego que entró en vigor el 19 Enero de 2025, el cual ha dado una pausa a la guerra que, después de más de un año de enfrentamientos, ha dejado en total destrucción la Franja palestina. 

El alto al fuego entre Israel y Hamás comenzó con el intercambio de  rehenes israelís y palestinos prisioneros o detenidos, como primera parte fundamental para el avance de las negociaciones e implementación de los siguientes pasos.

El conflicto actual se desató el 7 de octubre de 2023, cuando combatientes de Hamás cruzaron la frontera sur de Israel, matando a 1,139 personas y llevando cerca de 250 personas a Gaza como rehenes. La respuesta de Israel dió pie a una campaña militar que comenzó con bombardeos aéreos y se intensificó en el lapso de un mes para dar paso a la invasión terrestre a gran escala, a lo que siguieron ataques por aire, tierra y mar, atestando golpes deliberadamente en áreas civiles, residenciales, médicas y educativas

Hasta el momento hay un registro de 61,709 palestinos, muertos a causa de ataques israelís, la mayoría de ellos civiles, según el Ministerio de Salud de Gaza, así como el desplazamiento de la totalidad de la población. 

Esta asimetría en el conflicto ha llevado a la Corte Internacional de Justicia a analizar las acusaciones de genocidio contra Israel y a la Corte Penal Internacional emitir órdenes de arresto contra el Primer Ministro Israelí Benyamin Netanyahu y el entonces Jefe del Ejército Yoav Gallant, las cuales hasta ahora ningún gobierno ha decidido implementar

La urgencia para llegar a un cese de hostilidades duradero es por ello una prioridad a nivel local e internacional, para comenzar una evaluación correcta de los daños, proveer ayuda humanitaria a la población y comenzar los procesos legales para adjudicar responsabilidades sobre los crímenes de guerra, que se han cometido durante este periodo. 

El acuerdo de tregua actual consta de tres fases y tiene como objetivo llegar a un alto definitivo a esta guerra, aunque no aborda temas de resolución del conflicto prolongado: la ocupación israelí sobre Palestina. Eldocumento es en esencia igual al propuesto hace al menos ocho meses, generado por el equipo del entonces presidente estadounidense Biden, al cual Hamas dió luz verde en su momento, y siendo Israel quien se negó a firmar, para obtener más beneficios políticos.

Durante la primera etapa del pacto, que tendrá duración de 42 días, se espera que Hamás libere de manera gradual a 33 de los 96 rehenes que aún permanecen en Gaza a cambio de prisioneros y detenidos palestinos en custodia de Israel: esto es 1 rehén civil por cada 30 prisioneros o detenidos y 40 palestinos por cada soldado israelí. Si bien, hasta el momento, no se sabe exactamente cuántos de los rehenes israelíes en Gaza siguen vivos, se ha confirmado que al menos 35 de los cautivos están muertos. Hasta el momento, se han hecho cuatro rondas de intercambio exitosas entre Israel y Hamas, desde el anuncio del acuerdo.

nivel suelo, durante este primer periodo, Israel comenzaría a retirarse parcialmente de lo que denomina el corredor Netzarim, que divide por la mitad la Franja de Gaza. El ejército israelí creó una serie de posiciones estratégicas que sirven para controlar los movimientos de la gente desde el norte de Gaza y, ellos argumentan, para impedir que combatientes de Hamás vuelvan a entrar a la zona. Bajo este segundo razonamiento, las Fuerzas israelís mantendrán bajo su control la zona de seguridad a lo largo del perímetro de Gaza, que actuaría como una barrera entre la región palestina y los kibutz israelíes colindantes.

Pasados los primeros 42 días, el primero de marzo, comenzaría la segunda fase del tratado, donde ambas partes negociarían el intercambio de los rehenes restantes y la retirada de las fuerzas israelíes de Gaza, que se encuentra en gran parte en ruinas después de 15 meses de combates y bombardeos israelíes.

En la última y tercer etapa, Hamás se comprometería a liberar todos los cadáveres de los cautivos israelíes que tiene, a cambio de que Israel libere los restos de los cuerpos de palestinos que tiene en su poder. A su vez, Israel se responsabilizaría de poner fin al bloqueo de la Franja de Gaza y Hamás no reconstruiría su capacidad militar ni de gobierno.

En teoría, el cumplimiento de estas tres fases del acuerdo permitirá a ambas partes, Israel y Hamas, afirmar que han cumplido con sus compromisos básicos para lograr una tregua duradera, aunque cabe recalcar que las demandas son fundamentalmente opuestas y contradictorias. Para comenzar, los funcionarios israelíes argumentan que este no se trata de un pacto para poner fin a la guerra, mientras Hamás siga activo en Gaza, sino de un borrador temporal en el que se reservan el derecho de continuar la guerra. Destacan que en la segunda etapa los líderes restantes de Hamás deberán ser exiliados y se les prohibirá gobernar Gaza. Si Hamás se resiste a ello, como es probable, el alto al fuego podría fracasar y podría recomenzar la guerra sin llegar siquiera a la fase dos.

Si bien, para Benyamin Netanyahu en Israel, la primera fase de 42 días donde se están cumpliendo las demandas de los familiares de los rehenes, que han pedido a gritos una solución a su gobierno, esta fase es un paso políticamente viable e incluso le permite mostrar que, en efecto, se ha dado respuesta a su propia gente.

El lograr el paso hacia la segunda etapa de negociaciones, donde se espera que se pueda llegar a un retiro de las fuerzas militares israelíes de la franja, es un punto delicado al que los aliados de Netanyahu, partidos de extrema derecha y líderes de las organizaciones de asentamientos, a quienes él ha prometido continuar la guerra, se han opuesto rotundamente.

Un acuerdo que avanza a pasos forzados

A semanas de completarse la primera fase, los intercambios de rehenes y los compromisos sobre el terrenos han avanzado, a pesar de las múltiples declaraciones del Primer Ministro Netanyahu, quien públicamente ha prometido continuar la guerra después de sacar a sus rehenes, así como presionar militar y diplomáticamente para que a Israel se le permita ultimadamente ocupar la franjadesplazando forzosamente a los palestinos hacia países árabes, dando paso a lo que claramente es una declaración de limpieza étnica. 

A esto se han sumado las incendiarias declaraciones del recién investido presidente  estadounidense Donald Trump sobre el futuro de la franja: la posibilidad de  hacerse de  Gaza, dando los puestos de control a agencias de seguridad estadounidenses, incluso promoviendo la idea de una migración forzosa o voluntaria del remanente de población gazatí, y finalmente hacerse de las tierras palestinas para crear complejos turísticos de edificios lujosos.

La situación diplomática, agravada por las declaraciones mediáticas, y el titubeo en el cumplimiento de los puntos claves del pacto han dado paso a la incertidumbre y preocupación por el frágil acuerdo de cese de fuego y la posibilidad de concretarlo.

Gaza

Sin embargo, son las contradicciones en la implementación del cese al fuego las que concretamente ponen en peligro su realización. Si se aplica el acuerdo completo como existe ahora, se podría argumentar que Hamás no ha sido desmantelado por completo como órgano de gobierno de Gaza, a pesar de los daños significativos a su capacidad militar. 

Esto lo podemos ver no sólo en su manejo de los medios e imágenes, aunque limitadas y sesgadas, que muestran a un Hamas de pie, uniformado, organizado para negociar, entregar rehenes, crear demandas, etc. Por tanto, esto no refleja la «victoria total» sobre Hamas que Netanyahu ha prometido repetidamente y para la cual se han empleado miles de millones de dólares en armamento y apoyo económico exterior, para el combate a un grupo militante que no es, por mucho, un ejército capacitado para enfrentar a un ejército formal. Por el contrario, la realidad muestra que lograr una victoria total, como la ha dibujado Netanyahu, requeriría de muchos más años de guerra devastadora y llena de sacrificios en la que nada garantiza que Hamas desaparezca, siendo que no es posible pelear físicamente con una ideología.
Frente a este escenario, no es viable que Israel continúe sugiriendo en el discurso público la limpieza étnica de los palestinos como una solución a un conflicto donde las causas de origen no son abordadas, como lo es la ocupación de Gaza, de West Bank, el reconocimiento del estado palestino, sus derechos a permanecer en su tierra y reparar los daños históricos, como en su momento lo hizo Sudáfrica terminando el Apartheid.  A su vez, sin una posición humanitaria y diplomática clara a largo plazo, Israel tendrá dificultades para reparar el daño que esta guerra ha infligido a su reputación entre las poblaciones del mundo.

Por ende, poner fin a esta guerra, exige una estrategia diplomática, humanitaria, de mediación de acuerdos de paz que consideren una visión alternativa para la gobernanza de Gaza, respetando el derecho de los palestinos a reconstruir la vida en su tierra y a vivir ahí con dignidad. 

De negarse a ello, manteniendo la violencia, el genocidio y la limpieza étnica como estrategia última, Israel podría verse envuelto en operaciones militares continuas por años, viendo el establecimiento de alternativas a Hamás en facciones, en grupos minúsculos de resistencia que nunca podrán ser aplacados y cuyo liderazgo será, a lo más, eliminado en sucesión sólo para ser reemplazado. 

Para los afectados por la guerra, un futuro sin la esperanza de poder dormir por la noche pensando en despertar al otro día, es, sin duda, una injusticia frente a los ojos del mundo que ha sido reacio a usar los recursos y acuerdos internacionales que históricamente se crearon para evitar estos abusos hacia las poblaciones vulnerables.

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Publicado el 16 de Febrero 2025

Link Original: https://www.ladobe.com.mx/2025/02/gaza-cese-de-fuego-con-antorcha-en-mano/

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